Convertir coche a GLP en Fuenlabrada

Convertir coche a GLP en Fuenlabrada

En el apartado de electricidad del automóvil, disponemos de servicios extra muy interesantes de instalación de alarmas para coches, siempre a precios muy competitivos para nuestros clientes.

En Oruscar apostamos decididamente por el medio ambiente y nos gusta creer que, en cierta forma, colaboramos con la conservación de la naturaleza al aconsejar y ayudar a nuestros clientes en su particular apuesta por los coches GLP. Sin duda, el ventajoso precio actual del autogás ayudarán en su decisión.

Especialistas en conversión a GLP

Una de las principales razones, quizás la más importante, a la hora de realizar la instalación de un sistema GLP en nuestro vehículo, es la notable reducción de costes por combustible. El tema ha cobrado tanta importancia que, incluso en base al denominado Plan Movalt, se crearán ayudas a la compra de vehículos que no dependan al 100% del diésel o gasolina.

 

Podemos entender el GLP como un veterano intento, por parte de la industria automotriz, de afrontar los crecientes límites de contaminación que les son impuestos como fabricantes. A falta de una tecnología realista y 100% eléctrica, con autonomías y costes de fabricación similares a los actuales, el uso del GLP se revela como una acertada decisión.

 

La utilización del GLP ha dejado de ser, por suerte, la opción exclusiva de vehículos de empresa o profesionales del transporte. En la actualidad, su uso se extiende cada vez más, paralelo a las subidas imparables de combustibles tradicionales como el diésel o la propia gasolina.

Qué es el GLP y que ventajas me ofrece

El combustible conocido como GLP debe su nombre de las siglas de Gases Licuados del Petróleo. Podría decirse que nació para ser el combustible destinado a aquellos conductores, profesionales o no, que realizasen una elevada cantidad de kilómetros al año.

 

En realidad, se trata de una mezcla de gases de butano y propano, a los que se añade una serie de aditivos.

 

Su principal característica es la limpieza con la que se produce su quemado en el motor, representando una notable rebaja en las emisiones de gases contaminantes respecto a sus alternativas más clásicas.

 

Uno de los problemas que suelen presentar los gases, es el volumen que ocupa una relativamente baja cantidad del mismo. Sin embargo, esta mezcla de gases y aditivos que conforman el GLP, permite que se tornen en líquido a relativamente bajas presiones. Por ello es fácilmente almacenable y transportable con seguridad en depósitos estándar.

 

Para poder hacer uso de las propiedades del GLP dentro de nuestro motor, al ser extraído del depósito se convierte nuevamente en gas, más denso que el aire, altamente calorífico e inodoro.

 

Precisamente por esto último y como medida de seguridad, se le aporta una sustancia que le dota del olor tan típico a gas de nuestras cocinas tradicionales. En caso de una fuga de gas, dicho olor nos permitiría detectarla con facilidad.

Respecto al tema que nos ocupa, la limpieza de esta clase de combustible (y el menor coste, como veremos más adelante), podemos afirmar que, según numerosos análisis y estudios, las cifras de emisiones de CO2 son muy similares a las de un moderno diésel, llegando incluso a un 15% menos respecto a un motor gasolina de factura actual (principal causante del efecto invernadero que afecta tanto al clima).

 

Sin embargo, a estas alturas parece que las únicas emisiones que nos preocupan, desde el punto de vista del usuario, son las de NOx(óxidos de nitrógeno), causantes de numerosas enfermedades y que afectan a los que respiramos dichos gases. En este caso, se apunta mayoritariamente a los motores diésel (principalmente a motores construidos hace muchos años sin restricciones tan severas como las modernas Euro 6 actuales).

 

Pese a los grandes avances en la tecnología diésel actual, un motor moderno basado en GLP puede emitir hasta un 80% menos de estos gases NOx tan nocivos. Lo cual es una magnífica noticia. Pero esto no es todo, porque además nos encontramos con que el GLPcuesta casi la mitad que la gasolina (y pronto también que el diésel, conforme a las noticias sobre subidas de impuestos al diésel que se vienen sucediendo).

Instalar gas en coche diésel

La ventaja clave del uso del GLP frente a otros combustibles tradicionales, es precisamente este coste un 50% inferior a favor del GLP. A pesar de que, efectivamente el consumo aumenta ligeramente al emplear GLP, descontándose este factor respecto a la ventaja económica de su precio de adquisición, nos encontramos con unas cifras de ahorro entre 1.5 y 2 euros por cada 100 kilómetros recorridos.

 

Actualmente y dependiendo del modelo adquirido, el sobrecoste que suele acarrear la compra de un vehículo ya convertido, se puede recuperar entre 40.000 y 50.000 kilómetros (a precios actuales de la gasolina o diésel). Se trata de un ahorro próximo al 40% comparado con un motor de combustión convencional. Y esto sin tener en cuenta las ventajas y privilegios de su uso en muchas ciudades, en forma de descuentos en peajes, aparcamiento, etc.

 

Tras muchos años de investigación y desarrollo, se presenta el sistema D-GID, o inyección dinámica de diésel y gas. En este caso se dispone un dispositivo de inyección de última generación que permite que un motor funcione simultáneamente con una mezcla de dos combustibles (diésel y gas), gracias a la utilización de una unidad electrónica ECU programable, la cual permite ajustes en tiempo real y sobre la marcha para ajustar sus valores en pro de un menor consumo y mejor eficiencia.

 

Además, este ajuste dinámico permite evitar casi al 100% la pérdida de potencia habitual en el uso de combustibles GLP. La mezcla perfecta entre diésel y GLP se produce en milésimas de segundo y teniendo en cuenta numerosos factores de orden de marcha.